El artista emergente radicado en Medellín explora la memoria personal y colectiva, la cultura campesina y la historia de Colombia a través de instalaciones y proyectos interdisciplinarios que buscan generar preguntas sobre quiénes somos y cómo nos relacionamos con nuestro pasado.
El arte como una pregunta sobre la identidad
Para Daniel Patiño Cuartas, el arte parte de una pregunta tan sencilla como compleja: ¿quién soy?. Después de estudiar Arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia, encontró en las artes plásticas una posibilidad para comunicar ideas desde la experiencia, la sensibilidad y la construcción de espacios.
Su posterior formación en la Universidad de Antioquia llevó esta búsqueda hacia la memoria, la identidad y los contextos que han marcado su historia personal. Desde allí, sus proyectos convierten recuerdos, relatos familiares, documentos y elementos de la cultura colombiana en experiencias espaciales que también buscan interpelar al espectador.
La cultura campesina ocupa un lugar importante en este proceso. Imágenes, materiales, objetos y sensaciones vinculadas al campo son transformados y trasladados a un lenguaje contemporáneo. A esto se suman recursos teatrales, audiovisuales, escultóricos y performáticos, además del uso de la iluminación y la oscuridad para construir atmósferas y dirigir la mirada del público.
Su método creativo suele comenzar con un recuerdo. A partir de allí desarrolla una investigación que posteriormente se convierte en materialidad y, finalmente, en una experiencia. “Somos un constructo de experiencias que, aunque puedan ser traumáticas, son las que definen nuestro presente”, plantea.
De la experiencia personal a la memoria colectiva
Patiño prefiere hablar de proyectos y no únicamente de obras, porque sus propuestas se transforman según el espacio en el que son presentadas. Entre ellas destaca “Migrantes”, instalación que nació como un homenaje a su madre y terminó convirtiéndose en una reflexión sobre quienes han tenido que abandonar Colombia.
La propuesta utilizó morrales elaborados con sacos de café de exportación. El material establecía una relación entre la salida del café colombiano hacia otros países y la migración de personas que también han dejado el territorio.
Otro proyecto significativo es “Intersticio”, inspirado en experiencias de infancia relacionadas con las tomas y ataques armados ocurridos en municipios colombianos. La instalación plantea un recorrido a través de símbolos culturales que permiten al espectador construir su propia lectura sobre la violencia y la memoria del país.
Ambos proyectos evidencian una constante en su trabajo: partir de lo íntimo para abordar asuntos que hacen parte de la memoria colectiva.
Abrir espacios para el arte en Medellín
El desarrollo de una carrera artística emergente también supone retos. Para Patiño, uno de los principales es ampliar los públicos y conquistar nuevos espacios de circulación para el arte contemporáneo.
En una ciudad con una escena cultural cada vez más diversa, el artista considera necesario encontrar nuevas formas de acercar estas propuestas a personas que habitualmente no tienen contacto con el arte contemporáneo. A esto se suma el desafío de gestionar y proyectar de manera independiente sus propios proyectos.
Su trabajo se sitúa así entre la memoria personal y la historia colectiva, entre el campo y la ciudad, y entre materiales cargados de significado y lenguajes contemporáneos.
Más que ofrecer respuestas, Daniel Patiño Cuartas utiliza el arte para abrir preguntas. Su obra propone mirar hacia atrás no como una forma de permanecer en el pasado, sino como una herramienta para comprender el presente, reconocer aquello que nos ha construido e imaginar otras maneras de relacionarnos con nuestra historia.
Para conocer más acerca de Daniel: https://www.behance.net/danielpatinocuartas




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