Durante cuatro días, El Carmen de Viboral se convirtió en el epicentro de la música y la cultura, reuniendo a 33 bandas en escena que llenaron cada jornada de energía, diversidad sonora y encuentros memorables.
Además de los conciertos, el festival ofreció una programación complementaria con jornadas académicas, laboratorios creativos y conversatorios, espacios que propiciaron el intercambio de saberes, experiencias y reflexiones alrededor de la música y la gestión cultural.
Además de los conciertos, el festival ofreció una programación complementaria con jornadas académicas, laboratorios creativos y conversatorios, espacios que propiciaron el intercambio de saberes, experiencias y reflexiones alrededor de la música y la gestión cultural.










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