La música de La sed del viento no busca ilustrar las imágenes, sino habitar la historia. Así lo explica el compositor colombiano Andrés Galindo Arteaga, responsable de la banda sonora del documental de Alejandro Valbuena sobre la comunidad Wayuu y el ecocidio en La Guajira, que actualmente recorre festivales internacionales.
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| Imagen de cortesía |
Para la película, Galindo desarrolló una "orquestación Wayuu expandida", una propuesta que reúne instrumentos tradicionales como jayeechis, wotoroyoy, massi, sawawa, kasha y wawai en un mismo paisaje sonoro. El proceso fue el resultado de meses de investigación musicológica y del trabajo con músicos y portadores de tradición Wayuu.
"La pregunta no era qué sonidos usar, sino qué lugar ocupaban esos sonidos dentro de la vida cotidiana, la palabra y la espiritualidad Wayuu", afirma el compositor.
La voz ocupa un lugar central en la banda sonora gracias a los jayeechis escritos e interpretados por la cantante Wayuu Ninoska Angela Salas Jusayu Quen con Alejandro, junto con las interpretaciones de Orlando Gutiérrez, Marciano Bouriyu e Ilder Aguilar, grabadas en La Guajira.
En contraste con ese universo de aire, voz y territorio, la música también recrea el peso del carbón y la extracción minera mediante texturas más densas y repetitivas, reforzando el conflicto que atraviesa el documental.
"Una película no resuelve décadas de violencia o despojo, pero sí puede cambiar la manera en que una persona mira una realidad", concluye Galindo.
La sed del viento (The Wind's Thirst) tuvo su estreno mundial en Sheffield DocFest, fue adquirida por Latin Quarter durante el Marché du Film de Cannes y continúa su recorrido por el circuito internacional de festivales.


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