Carolina y Juliana Alzate son las protagonistas de “Tócate y salva tu vida”, la campaña de la Fundación Alma Rosa que durante octubre busca promover el autocuidado, la detección temprana y el acompañamiento integral de las personas afectadas por el cáncer de mama.
En octubre, cuando la conversación pública alrededor del cáncer de mama se intensifica, la Fundación Alma Rosa propone llevar el mensaje más allá del tradicional llamado a la prevención. Su campaña de este año, “Tócate y salva tu vida”, pone en el centro una historia familiar: la de las hermanas Carolina y Juliana Alzate, quienes han vivido de cerca el diagnóstico y el proceso de cuidado.
Crecieron juntas, han atravesado momentos difíciles y encontraron en su relación una forma de acompañarse durante la enfermedad. Ahora utilizan esa experiencia para hablar de un tema que, según la Fundación, sigue siendo fundamental: reconocer el propio cuerpo, identificar cambios y consultar oportunamente.
“Muchas veces pensamos que el cáncer de mama es algo que solo puede pasarnos si tenemos antecedentes familiares o una historia genética, pero no siempre es así”, afirma Juliana Alzate, quien cuenta que ella y su hermana son los primeros casos de cáncer de mama registrados en su familia.
Su experiencia también busca cuestionar una idea frecuente alrededor de la enfermedad: que la ausencia de antecedentes familiares significa ausencia de riesgo. Juliana explica que, en su caso, el diagnóstico no estuvo relacionado con un antecedente familiar conocido. “Entender mi diagnóstico, conocer mi cuerpo y escuchar las señales fue parte fundamental de mi proceso”, expresa.
A partir de su historia, las hermanas hacen un llamado a prestar atención a los cambios en las mamas y a mantener los controles médicos correspondientes. Para Juliana, el autocuidado no debe entenderse únicamente como una práctica relacionada con la enfermedad, sino como una manera cotidiana de cuidar la propia salud.
Un problema que va más allá de los antecedentes familiares
El cáncer de mama tiene múltiples factores asociados. Algunos están relacionados con características que no pueden modificarse, mientras otros tienen vínculos con hábitos y condiciones que sí pueden intervenirse, entre ellos el consumo de alcohol, el tabaquismo, la obesidad, la alimentación y la actividad física.
La Fundación Alma Rosa señala además que el componente hereditario representa entre el 5 % y el 10 % de los casos. La presencia de determinadas mutaciones genéticas puede aumentar el riesgo, aunque una mutación no significa que una persona necesariamente desarrollará cáncer.
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| Imagen de cortesía |
La historia familiar puede convertirse en una señal para buscar orientación especializada. Entre los antecedentes que pueden justificar una valoración genética están la existencia de varios familiares directos como madre, hermana o hija con cáncer de mama u ovario; diagnósticos a edades tempranas, particularmente antes de los 50 años; cáncer en ambas mamas y casos de cáncer de mama en hombres dentro de una misma familia.
En estos escenarios, la asesoría genética puede ayudar a establecer el nivel de riesgo y a determinar, junto con profesionales de la salud, cuáles son las estrategias de seguimiento más apropiadas.
Colombia enfrenta miles de nuevos casos cada año
La dimensión del problema explica por qué la detección temprana continúa siendo uno de los principales temas de las campañas de sensibilización. De acuerdo con las cifras citadas por la Fundación Alma Rosa, en Colombia se presentan aproximadamente 17.000 casos nuevos de cáncer de mama y cerca de 5.000 muertes cada año.
La respuesta frente a la enfermedad, sin embargo, no termina en la detección. La educación, el acceso oportuno al diagnóstico y al tratamiento, la adherencia a las recomendaciones médicas y el acompañamiento psicosocial hacen parte de un proceso que involucra tanto a pacientes como a sus familias y cuidadores.
Medellín tendrá una agenda alrededor del bienestar
La campaña de Alma Rosa comenzó a finales de septiembre con la 11.ª edición de la Carrera de las Rosas, en Medellín. El evento deportivo reúne a miles de participantes que corren para acompañar a personas que viven con la enfermedad, reconocer a las sobrevivientes y recordar a quienes fallecieron.
La agenda continuará el 19 de octubre, con la tercera edición de Medellín Rosa, una actividad gratuita que reunirá a 500 mujeres de diferentes comunas en una jornada dedicada al bienestar físico y mental.
La programación contempla actividades relacionadas con el manejo del estrés, el estado de ánimo y la conexión entre cuerpo y mente. Durante octubre también se desarrollarán iniciativas de sensibilización y autocuidado en empresas, centros comerciales e instituciones, con la participación de diferentes marcas vinculadas a la campaña.
Más que instalar un mensaje durante un solo mes, la Fundación Alma Rosa busca que la conversación sobre el cáncer de mama permanezca durante todo el año. La historia de Carolina y Juliana funciona como punto de partida para esa conversación: una historia de dos hermanas que encontraron en el cuidado mutuo una forma de enfrentar la enfermedad y que hoy quieren convertir su experiencia en una invitación a prestar atención a las señales y buscar atención profesional cuando sea necesario.
“Cuidarte también es una forma de amarte”, resume Juliana.


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